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PARTE II: Explicación de "Haz tu voluntad, esa debe ser toda tu ley" de Aleister Crowley

Actualizado: 22 dic 2025

"Haz tu voluntad, esa debe ser toda tu ley" tiene una cercanía interesante a lo planteado en ¿Ser o tener? de Erich Fromm. La voluntad que debemos seguir es una que hace, no que persigue. Se trata de una voluntad que se centra en desarrollar, en hacer, en actuar: pintar, pensar, caminar, leer, crear. No se trata de obtener, conseguir, ganar, triunfar, tener. Crowley y Fromm, en este punto, son compatibles.

La coincidencia entre ambos no es de sorprender, pues además de que los dos tuvieran múltiples influencias para exponer dicho tipo de idea, coinciden en un fuerte interés por el misticismo occidental y oriental.

Aleister Crowley
Aleister Crowley

El planteamiento de Crowley, tan parecido al del "ser" en vez del "tener", podemos también encontrarlo en Magia: Teoría y práctica, cuando habla del conocimiento. Indica que muchas personas solo buscan conocimientos “útiles”, lo que ha hecho que se desestime el aprendizaje del latín, cuando en realidad el estudio del latín, aunque sea una lengua muerta, contribuye al desarrollo de la inteligencia.

Es decir, la acción que no persigue más que la acción misma, que no está tras conseguir algo sino tras hacer algo como expresión del ser —ya sea aprender un idioma determinado o cualquier otra actividad que sea la expresión de la voluntad profunda—, no es en absoluto una pérdida de tiempo. Al contrario, sirve para elevar la conciencia, desarrollar las capacidades del ser y fortalecerlo.

La persecución de obtener un resultado determinado —creo que esto es evidente— hace que poco a poco te distancies de tu verdadera voluntad. Es como aquel escritor al que le interesa conseguir fama por encima de escribir lo que verdaderamente siente que debe escribir, a la luz de su voluntad profunda. Tarde o temprano, acabará escribiendo lo que el gran público quiere leer, distanciándose o, por lo menos, deformando la expresión de su verdadero ser. Su acción de escritura, así no consiga lectores, habrá desarrollado más su creatividad, sus emociones, habrá construido su propia subjetividad; así no consiga lectores, habrá expandido su ser porque logró actuar en sincronía con su voluntad profunda.

Resulta claro que este tipo de mensaje místico puede asustar a muchos, en especial porque va en contra del espíritu del capitalismo. Y esto no es de sorprender, pues conocemos de la vena marxista de Fromm; por lo que dar cierta interpretación algo anticapitalista de Crowley, quien en este punto se asemeja a Fromm, no resulta inadecuado.

En el capitalismo, el ser ha desaparecido y solo existe el tener. Se ha perdido el concepto de desarrollo interior —de expansión de conciencia y todo trascendentalismo— y solo queda la medida de qué se ha logrado y cuánto se tiene. Esta despersonalización intensa lo que genera es no solo un empobrecimiento del desarrollo interior de las personas, sino además una completa alienación. Si lo que me mueve son las leyes del mercado y la estructura social que lo sostiene, entonces la escucha interior se torna imposible. El cultivo del ser es, así, una actitud contestataria de resistencia. La frase de Crowley dice: “Haz tu voluntad, esa debe ser toda tu ley”. TODA. Quiere decir que actuar según la voluntad profunda sería una ley que está por encima de la ley de la oferta y la demanda, y un estoicismo en donde se aceptan las consecuencias de esa elección.

Aunque muchos podrían asustarse de las consecuencias éticas de “Haz tu voluntad, esa debe ser toda tu ley”, en realidad es porque la comprenden muy por encima y no se dan cuenta de que no se trata de caprichos o impulsividades, sino de actuar desde aquello más profundo y auténtico del ser. Las frivolidades y los anhelos más bajos no serían más que distracciones de la verdadera voluntad. Son frivolidades y apetencias que están más ligadas al ego, al que más bien se busca trascender.

“Haz tu voluntad, esa debe ser toda tu ley” refleja el corazón del misticismo. Implica ir más allá del ego y actuar acorde a la voz interior, al daemon socrático, a tu voluntad profunda, e intentar vivir de acuerdo con esta; se trata de vivir de adentro hacia afuera, en vez de afuera hacia adentro.

En un mundo lleno de gente externalizada y alienada, las personas viven en constante búsqueda de la pauta de cómo vivir. ¿Cómo desarrollo mi relación de pareja? ¿Qué hacer con la soledad? ¿Cuál es el sentido de mi vida? ¿A qué me dedico? La frase lo dice: “Haz tu voluntad, esa debe ser toda tu ley”. Primero mira tu interior, descubre tu voluntad: esa es la ley, esa es la pauta. Una ley que debes tomar con responsabilidad, con madurez, con reflexión y con una acción que está al servicio del ser y no del tener.

 
 
 

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