Comentarios sobre la película Nymphomaniac I y II, del director Lars Von Trier

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He visto  de corrido la primera y segunda parte de Nymphomaniac, del director Lars Von Trier. Ambas películas llamaron especialmente mi atención por dos motivos: 1. porque Joe, el personaje principal, es interpretado por Charlotte Ginsberg, hija del controversial cantante Serge Ginsberg - de quien soy admirador-, y 2. porque trata de uno de los temas que han llamado más mi atención como psicólogo: la adicción al sexo. 

Desde mi visión de psicólogo, considero que han retratado en el filme muy bien cómo es una persona adicta al sexo: solitaria, amargada, incapaz de crear vínculos emocionales con alguien, egoísta y en negación de que tiene un problema hasta que no le sucede algo verdaderamente grave.

El director muy hábilmente supo demostrar cómo la protagonista ante cualquier problema, ante cualquier estrés emocional, busca la respuesta en el sexo: como cuando a penas su padre muere, tiene sexo con uno de los enfermeros en el hospital. Así mismo, cómo realmente para el adicto al sexo, el coito se trata solo de conseguir un subidón adrenalínico y nada más. Al estar tan alejados de las emociones, no pueden disfrutar nada a nivel íntimo. 

Creo que una de las partes más interesantes está en la segunda parte, cuando se enamora de Jerome y se va a vivir con él. Automáticamente se vuelve frígida. ¿Su solución? ¡No fue ir a terapia de pareja, obviamente! Sino subir la adrenalina aún más, yendo donde un hombre sádico que la azota de una manera sumamente perversa, incluso el mismo día que ella debía estar con su familia en Noche Buena.

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Poster de la película

Joe y el sádico

                                                                                   

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Ambas películas recorren la lujuriosa vida de Joe, la protagonista. Me pareció muy acertado que no hayan colocado ningún evento especial en su infancia que explique su ninfomanía, sino que simplemente fue una curiosidad juguetona que fue de menos a más, desde pequeña. Esto va acorde con las indicaciones de Albert Ellis, creador de la terapia TREC, que no necesariamente una perturbación se basa en un trauma infantil. 


Joe de niña

                                                             

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Uno de los personajes más interesantes es el interlocutor que escucha a Joe hablar sobre su vida, Seligman. Un hombre que ha sido célibe toda su vida y que vive metido en los libros. Una especie de buen samaritano ermitaño.  

Seligman, un hombre bastante culto, nota las connotaciones satánicas en la historia de Joe. La visión que ella tuvo sobre La Puta de Babilonia, y la misa negra-sexual que llevó a cabo con otras ninfomanas. La aversión de Joe al amor era comparado con la aversión a Dios, ya que Dios es amor. 

Seligman ve el mundo a través de historias y símbolos, nunca de manera directa. En la primera película permanentemente compara las locuras sexuales de Joe con el deporte de la pesca, dando explicaciones de cebos y el comportamiento de los peces de río. Luego, se fascina más por la espiritualidad detrás de la sexualidad de Joe que por los hechos mismos. Procura no juzgarla, pero parece no darse cuenta que es el relato de una mujer que sufre y que se siente avergonzada de sí misma, sino más bien lo toma como un discurso intelectual a ser discutido. Aunque es empático, lo es de manera superficial, incluso ella le llega a reclamar por lo poco que parece afectarle lo que le están contando. 

Seligman es un hombre que vive a través de su cabeza y Joe es una mujer que vive en su sexualidad. Ambos, a su manera, son personas que viven fuera de este mundo y de sus sentimientos.

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Joe y Seligman

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Joe tiene actitud ambivalente con el amor. Se nota que lo desea, pero huye de este permanentemente.

El pensador George Bataille decía sobre el criminal que al final tan solo existe el deseo por el crimen y la persona desaparecía. Joe era una especie de muerta en vida, así como Drácula. Su vitalidad es de la energía sexual de los encuentros casuales. Vive sintiéndose culpable de lo que hace, pero lo sigue haciendo. Por momentos se odia a sí misma, para luego defender sus tendencias sexuales desproporcionadas. Es decir, Joe era sexualidad andante y su ser como persona era consumida por su inagotable fijación sexual.

El ser humano no puede restringirse a una sola área. No puedes ser solo tu trabajo, o solo tu romance o solo tu sexualidad. Por más que te concentres en un área solamente, lo demás aparecerá. Somos demasiado complejos como para procurar ser monotemáticos.

Joe junto con dos hombres desconocidos que encontró en la calle

Lo contrario nos enferma, nos deja en la desolación. Nos enferma y degenera. De allí que Joe acabara trabajando como extorsionadora para unos delincuentes.


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Recomiendo ver ambas películas. Tiene escenas bastante fuertes, pero una versión más moderada puede ser encontrada en Netflix.

Se trata de un viaje al espíritu de una ninfómana, su negación por aceptar que tiene un problema y las consecuencias sociales de tener sexo sin pensar en las consecuencias de nuestros actos.

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