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Reconocer nuestra realidad emocional

Por Salvador Carrillo





Ser sinceros con nosotros mismos es difícil. La verdad asusta. Podemos ser muy lógicos, pero al final lo que rige nuestras vidas son nuestros sentimientos. Verlos puede implicar que tengamos que romper muchas cosas, hacer cambios importantes, y eso es complicado. Digamos que una persona ha logrado un alto puesto de gerencia, pero no se siente contenta en esa posición. Renunciar significaría dejar atrás un gran sueldo y mucho estatus. Entonces, escoge fingir ante sí misma que está muy feliz en su posición, cuando en el fondo no es así.


La mayoría de personas somos un manojo de emociones reprimidas. Le tenemos miedo al cambio y la incertidumbre, por lo que intentamos lo más posible hacernos de la vista gorda ante lo que experimentamos. Una de las secuelas de este fenómeno es un sentido de irrealidad. Las cosas suceden, pero se sienten como si le estuvieran pasando a otro. Ello pasa porque lo que sentimos nos da un sentido de realidad. Digamos que voy a dar un examen. Eso me asusta. Y como no quiero que me asuste, reprimo esa emoción con alcohol. Estudiaré a medias y tal vez pase a medias el examen. La experiencia de ese examen no se sentirá real. Será como haber visto una película. Pero, si por el contrario, me permito sentir el miedo en mi cuerpo, no solo estudiaré con más ganas, sino que el examen se sentirá real, no será algo que simplemente pasa ante mis ojos sino de lo que estoy participando. Un fenómeno parecido ocurre al escoger pareja. Vemos muchas banderas rojas que son preocupantes, pero nuestros deseos de estar con alguien hacen que reprimamos esa preocupación. Esas banderas rojas entonces no se sentirán reales, serán simples sombras. El permitirnos sentir lo que realmente estamos sintiendo es lo que nos da un principio de realidad.


Muchas personas me preguntan sobre el sentido de la vida. No saben hacia qué avanzar o para qué diablos viven. Es muy difícil ir con la vida si estás totalmente desconectado de la vida. Y estarás desconectado de la vida si estás desconectado de ti mismo. La vida no se sentirá real si estás desconectado de ti mismo. Mucha gente, ante un problema, piensan y piensan hasta freírse el cerebro, pero nunca se detienen a observar qué es lo que sienten. El secreto está en el sentir. Lo que sientes no lo vas a descubrir pensando. El sentimiento se siente. Ante una situación, antes de evaluar tus perspectivas, detente a observar qué sientes. Va a ser muy difícil que experimentes tu vida como un evento real si es que no te permites experimentar tus emociones. El costo de ser sinceros con nosotros mismos es alto, pero peor es vivir una vida de incongruencia.

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