La vida no es lógica

por Salvador Carrillo


Existen los principios científicos. Tras un análisis de los eventos podemos sacar patrones y principios confirmados a través de la experimentación. Los esquemas teóricos basados en la comprobación científica aplican muy bien para la biología o la física, pero muy mal para la vida personal. Aunque puedo afirmar de una manera muy bien argumentada y lógica que una persona debe vivir de una u otra manera, estoy olvidando un factor fundamental: los seres humanos somos seres emocionalmente complejos. Una persona puede comprender por qué es mejor que estudie en la universidad y luego se meta a una oficina, pero su corazón puede estar dictándole que sea bailarín. Entonces, por más que digan lo que le digan, igual el corazón seguirá dictando lo que le parezca. No toma mucho trabajo armar un modelo de cómo deberían ser las personas. Pero, de allí a que un ser tan emocional como el ser humano pueda entrar en un esquema prefabricado es algo muy distinto.

Esta falta de noción de la emotividad humana es notoria cuando se observa una pelea de pareja. Sueltan argumento tras otro. Es una lucha por quien convence a quien. Pero, se suele dejar de lado las emociones. Tienden a omitir expresar que detrás de sus acciones se sentían de una u otra manera. Si se discutiera más a un nivel emocional y no en el de la justificación argumentativa, habría una mayor comprensión.

De esta mentalización de la vida humana no es culpable la ciencia, sino la educación en el hogar. Nos crían con el mandato de que lo que sentimos, si es diferente de lo que nos ordenan, está no mal sino recontra mal. Entonces, aprendimos a reprimir lo que nuestras emociones y nos volvimos excesivamente mentales. Somos grandes pensadores, analizamos todo, todo el día; pero, somo nulos al momento de reconocer nuestros propios sentimientos.

Las terapias psicológicas más modernas, como la Terapia de aceptación y compromiso o la Terapia Dialéctica Conductual, son muy conscientes de lo que estoy exponiendo, y es por eso que hacen mucho énfasis en el reconocimiento de las propias emociones. Al respecto, ya mucho antes, grandes pensadores habían advertido nuestra baja conciencia emocional. Nietzsche, por ejemplo, señalaba que vivimos pensando en grandes teorías filosóficas, pero nos hemos olvidado de nuestro lado instintivo y nuestra relación con lo próximo.

Un factor cultural que ha jugado en contra de la introspección emocional ha sido Freud, el creador del psicoanálisis. Él fomentó la idea de que comprendernos es analizar nuestra propia biografía, lo que reduce al autoanálisis a una actividad intelectual. Es verdad que nuestra biografía es parte de quien somos y su análisis es importante, pero no somos solo eso. Antes de nuestra biografía somos aquellas emociones que estamos experimentando. La perspectiva de la psicoterapia moderna es la de constantemente estar revisando la experiencia corporal de nuestras emociones y validarla. Sufrimos de excesivo pensamiento y de poco reconocimiento de nuestros sentimientos.

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