Análisis del prefacio de Genealogía de la moral de Friedrich Nietzsche

por Salvador Carrillo


Análisis del prefacio de Genealogía de la Moral de Friedrich Nietzsche, por Salvador Carrillo

El prefacio de la Genealogía de la Moral es muy profundo cuando se le lee de manera completa y tomando nota de cada parte. Si se le lee de forma salteada o fragmentada entonces uno se puede llevar una idea distorsionada. De la misma

Nietzsche

manera que en la lectura bíblica, en el que sentido más profundo es la figura de Cristo, debemos buscar en este caso, como en todo texto filosófico, cual es el mensaje principal, el espíritu del texto, en vez de ser coleccionadores de frases simpáticas o comentadores de párrafos que pueden no reflejar el verdadero mensaje del todo.

Este análisis es hecho bajo la autoridad de la persona que busca el aprendizaje por sus propios medios. En estos análisis no encontrarás referencias históricas o el irse por las ramas a otros temas. Mi fin es leer y reflexionar para comprender la lectura. Espero que quienes lean estas palabras encuentren algún provecho de este estudio.

El prefacio comienza de manera interesante. Habla de "los buscadores del conocimiento". Expresa, con una prosa muy estética, que estos suelen estar tan centrados en su objeto de estudio que olvidan analizarse a sí mismos, así como el buscar tener experiencias de vida. Si estos buscadores del conocimiento toman conciencia de esto, caerán en un sobresalto seguido por la nostalgia.

Para comenzar quiero decir que de inicio se ve la vaguedad de Nietzsche. Él tiene la costumbre de poner términos que no define, me parece a propósito, para que el lector proyecte en ellos lo que desee. Esto de "buscadores del conocimiento", ¿se refiere a los filósofos, a los científicos... a los que estudian cómo hacer negocios? ¿A qué tipo de conocimiento se refiere Nietzsche? Por otra parte, la búsqueda de conocimiento puede llevar al encuentro con uno mismo. Además, el estudio de una materia no implica un auto-olvido necesariamente.

Luego, Nietzsche continúa con algo que me parece ilógico. Indica sobre sus ideas: "el hecho de que aún las retengo, habiéndose apretado cada vez más hasta entrelazarse y fundirse, confirma en mí la seguridad que no nacieron del azar, esporádicamente, sino que brotaron de un tronco común, de una fundamental voluntad del conocimiento, que gobierna y dirige las fuerzas más íntimas, y que habla con el lenguaje cada vez más neto y exige conceptos cada vez más precisos" (p.12). Me parece ilógico indicar que partieron de una "fundamental voluntad del conocimiento". Me parece que está queriendo decir que sus ideas han partido desde una especie de inspiración divina, una fuente de verdad, que se le va revelando progresivamente y que él va estructurando y puliendo.

Luego continúa, con lo que, a mi parecer, es una contradicción. Nietzsche indica que de niño se preguntó por el origen del mal. Entonces, adjudicó a Dios la paternidad del mal. Luego, señala que superó sus prejuicios y ya no lo buscó más allá del mundo. Es decir, para validar sus ideas sí cree en otro mundo. Para analizar el mal no cree en el otro mundo. Aquí hay una inconsistencia. Luego, dice que encontró varias respuestas haciendo un análisis transcultural y transtemporal. Curiosamente en el inicio del prefacio dice que "los buscadores del conocimiento" siempre buscan afuera de sí. Aquí mismo está diciendo que analizó al mal por medio del estudio intelectual en vez de un trabajo de autodescrubrimiento o en las experiencias personales. En la parte inicial me dio la impresión que estaba promoviendo vivir y analizarse antes del buscar conocer algo de manera impersonal.


Luego recomienda leer los aforismos 45 y 136 de Humano Demasiado humano, y los 89, 92, 96 y 99 de su tomo II. Así mismo, el 22, 26 y 33 de El viajero y su sombra y el 112 de Aurora. Busqué todos esos aforismos que son textos externos a La genealogía de la moral, y que son también de su autoría.


En el aforismo 45 de Humano Demasiado Humano, titulado Doble prehistoria del bien y del mal, señala que se suele juzgar de mala a la acción de aquel que está en una situación social inferior al poderoso. Por otra parte, lo que hace el poderoso suele ser calificado de bueno, quien de cometer una acción criticable, se pasará a que se le justifique de alguna u otra manera. Considero que esto es gravemente reduccionista. El poder es algo relativo. Así mismo, entre individuos de la misma condición social baja, entre ellos mismos, ¿también considerarán todo lo que hagan malo? Y acaso... ¿los del poder no pueden tener autocrítica? ¿Acaso los que están en el poder no suelen ser los más criticados? Donald Trump está en el poder...¿acaso todos piensan que es el bueno y superior?

En el aforismo 136 del mismo libro, titulado El asectismo y la santidad cristiana, indica que lo santo y el ascetismo son tomados como algo milagroso y que hay un rechazo en buscarle una explicación razonable. Esto es evidente, estoy de acuerdo. Glorificamos ciertos valores y estilos y los asociamos con nuestra concepción de lo divino.

En el aforismo 89 del tomo II, del libro antes mencionado, titulado La moralidad y sus sacrificios, señala que la moral suele indicar que los intereses permanentes de la comunidad suelen ser más importantes que los intereses temporales del individuo. Denuncia que el grupo suele absorber a la persona, quitándole sus intereses propios. Esta idea es muy vaga. Me causa la sensación que se refiere a las sociedades totalitarias, probablemente las de su época. Pero, hoy en día, en un mundo globalizado es medio difícil hablar de una comunidad que absorba al individuo, ya que la persona tiene acceso a todo tipo de sub comunidades. En ciudades cosmopolitas especialmente, los valores son muy variables. Por otra parte, una comunidad puede ser opresora como liberadora. Por ejemplo, una mujer puede estar oprimida por una comunidad patriarcal y liberarse al unirse a una comunidad feminista. Las comunidades de las que somos parte también son parte de lo que somos.

En el aforismos 92 del mismo tomo II, titulado Aficionados al cristianismo, no cristianos, señala la contradicción entre alabar al cristianismo y sus santos y a la vez desear alabar la vida humana. Evidentemente aquí cabe resaltar el cómo se comprenda cada uno de ellos. Nietzsche evidentemente no conoció el cristianismo humanista. Sus opiniones sobre el cristianismo corresponden a su época y entorno.

En el aforismo 96 del mismo tomo II, titulado La satisfacción cristiana, señala que hay una diferencia entre creer que se cumple un postulado y cumplirlo. Indica que amar al enemigo es imposible, así se crea que se cumpla. Este punto es especialmente interesante. Apunta a nuestros autoengaños. Creemos que somos de una manera y que estamos cumpliendo ciertos valores pero puede que realmente no sea así. Nietzsche busca desestabilizar la autoconfianza firme en que somos de una manera específica. Tenemos una autoimagen pero no significa que eso sea realmente como somos. Así mismo, invita a reflexionar sobre los valores fundacionales en nuestra cultura que en muchos casos no son totalmente realistas.

El aforismo 22 del Caminante y su sombra, titulado Principio de equilibrio, Empieza comparando al bandido y al hombre poderoso que cuida a la comunidad, señalando que el segundo tiene sus ganancias por la legalidad del dinero que recibe por sus servicios. Luego, compara al mercader y al pirata, señalando que ambos venden productos que obtuvieron de manera barata, solo que en el caso del pirata fue por la ilegalidad. Usa estos ejemplos para indicar que el poder establecido en la comunidad vendría ser un pícaro modulado. A continuación, indica que la comunidad viene a ser un grupo de gente sometida a un poder conveniente que, incluso si llega a ser abusivo, no los aniquila. Este poder establecido tiene además por meta eliminar al poder amenazante, que es el pícaro no modulado. Este por su exceso destructivo es castigado. Su castigo viene ser un retorno a la dureza del estado primitivo. Me parece que está diciendo que todos en el fondo tenemos un ser primitivo, uno lo ha desarrollado de una manera más aceptable que el otro, pero en el fondo hay una barbarie intrínseca.

Esta idea Nietzsche del "gran otro", el gran poderoso, no me llega a convencer. En primer lugar, porque el poder es algo relativo. ¿Quién tiene más poder, el hombre de guerra o el de religión? Está el poder de la bondad, de la inteligencia, de la belleza, etc. Nietzsche está hablando como si toda una sociedad fuera un puñado de personas donde los roles están definidos. Su comparación entre bandido y hombre que cuida la comunidad es demasiado sencilla. Quien cuida la comunidad suele ser instituciones, grupos, no una persona específica. Los miembros de las instituciones que velan por la seguridad rotan y están conformados por los miembros de la sociedad. De allí, los estamentos de seguridad pública en la democracia. Así mismo, la comparación del mercader y el pirata me parece un poco facilista. Hoy en día varias personas tienden a realizar esta comparación y ven en el empresario un delincuente. Muchas empresas hacen un gran bien a la comunidad. No toda empresa es explotadora y destructiva. Muchas lo son, pero no es que sea ese tipo estructura maliciosa en sí misma. Esta comparación, me trae a la cabeza lo que varios dicen: Capitalismo igual maldad. Yo personalmente no creo en eso, tampoco lo santifico, pero definitivamente no lo pongo al nivel de los piratas. Eso es una exageración. Por otra parte, creo que hay mucho de verdad en que la comunidad se suele someter a un poder para sentirse más segura. Y espera que ese poder lo defienda. Ese poder en el cual se cobija la comunidad a veces se parece bastante a los poderes externos que lo amenaza. Pienso en el político corrupto que impone medidas contra la delincuencia. Pero, considero que este punto no podemos llevar a extremos cínicos. El poder al que nos cobijamos no necesariamente es un pícaro modulado. Hay que señalar que no suele haber un solo poder, sino varios. Hay la autoridad moral, la autoridad artística, la autoridad policial, etc. Entender dicha dinámica social como fuertes y débiles me parece muy reduccionista e impráctico. Considero que el aforismo anterior comentado es también bastante general. Habla de una forma abstracta en que el lector puede proyectar allí, desde el profesor que lo miraba feo en la secundaria hasta al padre de familia tóxico. Creo que es un aforismo atractivo para el que tiene rechazo a la autoridad por la autoridad misma, pero no debemos olvidar que todo debe ser entendido en contexto y en conexión con otros determinantes.

En el aforismo 26 del mismo tomo, titulado Las condiciones legales como medios, indica que cuando se hace un acuerdo tiende a ser entre poderes iguales. Y que cuando una de las personas se torna menos poderosa el más poderoso sino ataca al otro es por cautela. Considero que estas palabras no son más que cinismo. Puede que tenga razón entre naciones, pero entre personas, es usual que mucha gente no se aproveche de otra por valores propios, no por conveniencia o solo cautela. El acto de respeto al otro es una auto-afirmación existencial, no tan solo practicidad.

En el aforismo 33, titulado Elementos de la venganza, dentro de su análisis de la venganza indica que las palabras son algo que podemos torcer como queramos, en el que podemos meter lo que deseemos. Dicho de otra forma, las palabras tienen un significado según cómo las definamos. Esto es una gran verdad, pero hasta cierto punto. Por ejemplo, yo no puedo estirar el concepto de una silla para dar a pensar que es un libro, ni puedo meter al elefante dentro de la categoría de frutas. Hay conceptos más objetivos que otros. La venganza es evidente un concepto hasta cierto punto subjetivo, ya que hasta qué punto la justicia o la defensa no es venganza es algo digno de reflexionar. En lo que estoy en desacuerdo, es que en este aforismo Nietzsche primero confunde a la defensa con la venganza. Luego, indica que hay un segundo tipo venganza que es de reparación del honor. Nietzsche toma el hecho que los símbolos son subjetivos para luego darles el significado que más le aprovecha.

Si hacemos un análisis cruzando los aforismos resultados podemos percatar que nos está queriendo decir algo. En resumen: La calificación de que lo bueno es el poderoso, el ascetismo es tomado como algo milagroso, que se le suele dar prioridad a lo comunal por encima de lo individual, que es imposible la alabanza religiosa y a la vez alabar a la vida, la diferencia entre creer en un ideal y realmente cumplirlo… pone en duda que los poderosos sean benevolentes, pone en duda la pureza moral del acuerdo y por último denuncia que detrás de muchos valores correctos hay sentimientos hostiles o no tan civilizados. ¿Esto qué quiere decir?

Hasta el momento he analizado parte por parte y he criticado a los ejemplos como exagerados o poco claros. Pero si vemos todo en conjunto, hay, como en una novela, una vuelta de tuerca. Visto todo en su conjunto, nos está invitando a desconfiar de aquello que es visto como superior y sagrado. Que el gran político empresario o político, que la gran moral firme, que los grandes vínculos interpersonales... que todo lo virtuoso y aparentemente superior... no vendría a ser más que una fachada que esconde una realidad muy diferente. Aquí está el motivo por el cual muchos indican que el verdadero descubridor del inconsciente no fue Freud, sino Nietzsche. Aquí, el autor nos está llevando a algo que no dice abiertamente: existen un orden de motivaciones y pasiones detrás de lo aparentemente noble, ordenado, protocolar y superior en estatus y moral. Si a luz de esta visión de las cosas, analizamos la primera parte en que habla sobre los buscadores del conocimiento, se podría decir que las personas buscan dentro de lo socialmente establecido y la tradición, sin darse cuenta que detrás hay una serie de fuerzas intensas, que son las verdades más profundas detrás de lo aparente.

Nietzsche quiere ser estudiado. Me parece que juega con el lector para forzarle a pensar. Es como si dijera: "Te voy a dar las cosas de tal manera que te empuje a llegar a una conclusión. Solo así podrás comprenderlas en su verdadera complejidad. De la misma manera que soy un explorador de lo que está detrás de lo evidente, voy a presentarte mis ideas de tal forma que te esfuerces a ir más allá de lo aparentemente dicho".

Luego, Nietzsche continúa expresando que sus planteamientos de son uno de los caminos múltiples para llegar al verdadero punto central: el cuestionamiento del valor de la moral. Indica que esta tendencia a aferrarse a lo aparente, a lo socialmente establecido o al moralismo (moral sin justificación), solo puede conducir a la nada. Señala que nos acercamos a un budismo europeo. Y que le escandaliza ver esta exageración en la piedad.

Cuando habla de esta conducción a la nada, me parece que está queriendo decir que la sociedad cada vez está negando más a las fuerzas internas del ser humano que son lo que está detrás de todas esas apariencias morales y de tradición. Esta fijación lleva a un alejamiento de la verdadera autocomprensión. Es como que se está buscando hondura en la superficie y no en el fondo de las cosas. La comparación con el budismo es muy justa porque este postula que detrás de todas las cosas no hay nada, el vacío búdico, pero Nietzsche dice que sí hay algo, hay fuerzas, pasiones, intensidad y que es allí donde debemos buscar la comprensión de las cosas. Cuando habla de la piedad, no es que esté en contra de la piedad en sí misma, creo que se refiere que hay realidades emocionales más complejas que no se pueden reducir a convenciones cerradas en sí mismas.

Nietzsche continúa señalando la importancia de saber cuestionar. El saber cuestionar al dogma social verá que se le abre un mundo de infinitas posibilidades. Indica que cuestionará su confianza en la moral y exigirá por algo nuevo. Para criticar a la moral es necesario que sea estudiada en cómo llegó a formarse. Señala que si se toma que lo bueno es lo bueno porque simplemente es así, entonces fácilmente se podría decir que lo malo es lo bueno y lo bueno lo malo, y tendría el mismo nivel de valor. Y que más bien, la moral – en el sentido de moralismo - podría ser el motivo del atraso del desarrollo del ser humano.

La dificultad para comprender a Nietzsche es que en su redacción apasionada redacta de manera superlativa, ocultando que está hablando más de matices que de colores concretos. Nos está invitando a que estudiemos a la tradición, a los valores absolutos, en general. Nos apunta que el dogma detiene a la evolución interior del ser humano, porque este es demasiado concreto cuando la realidad es compleja.

A continuación, indica algo muy destacable: la vida como comedia. Indica que es probable que la moral no sea otra cosa más que parte de la gran comedia de nuestra existencia y que él, como individuo, le cuesta tomarse algo en serio.

Considero que esas afirmaciones no son una declaración cínica – en el sentido coloquial de la palabra-. Me parece que es más como si dijera: “Fíjate, esto que te parece tan serio y honorable, en verdad no tiene tanto valor absoluto como tú crees”.

La divinización de lo moral y la tradición no son lo que aparentan, hay un grado de absurdo en ellos”. No está hablando en contra de la dignidad humana o de la amabilidad del día a día, sino de que los valores, sea al nivel que sea, no deben ser tomados de forma absoluta y cerrada en sí misma, porque detrás hay una realidad demasiado compleja como para sostener doctrinas, dogmas o costumbres que estén a espaldas de la complejidad de lo real.

Nietzsche termina este prefacio invitando al lector a que considere la lectura como un arte y que “rumee” las ideas presentadas. Nos está diciendo, en otras palabras, que debes detenerte a estudiar sus textos, no a solo leerlos. Ya que su comprensión se alcanza mediante la reflexión. Pues es gracias a dicha reflexión que el saber coge fuerza y toca a lo profundo.

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